Dieta Perricone: ocho kilos en 28 días

La dieta Perricone debe su nombre a un médico dermatólogo que propone este método como recurso antiedad basado en alimentos con determinados nutrientes y de efectos cosméticos. Además, promete hacer perder ocho kilos en sólo 28 días. Hay un plan de tres y uno de 28, en este último se incluyen legumbres y avena en […]

La dieta Perricone debe su nombre a un médico dermatólogo que propone este método como recurso antiedad basado en alimentos con determinados nutrientes y de efectos cosméticos. Además, promete hacer perder ocho kilos en sólo 28 días. Hay un plan de tres y uno de 28, en este último se incluyen legumbres y avena en copos, además de alimentos proteicos y con una cantidad elevada de omega 3, para ello, elimina el pan, las pastas, otros cereales, huevos, salmón, atún y carne de aves y una variedad de frutas y verduras frescas que componen su plan. Incluye algunas semillas y frutos secos en un menú compuesto de cinco comidas diarias, que se aconseja respetar.

Existe una lista de alimentos prohibidos como el azúcar, el alcohol, el café, los refrescos light, los zumos envasados, las margarinas y mantecas, así como los refinados.

Lo bueno

Uno de los puntos a favor de este método son los alimentos que decide excluir de su plan, ya que son compartidos dentro de las recomendaciones de hábitos dietéticos saludables, a excepción del café. Las grasas y las proteínas que se recomiendan son de calidad y se promueve un consumo de frutas y verduras frescas en cada comida. Su alta cantidad de proteínas y grasas puede conseguir saciar en gran medida, provocar un consumo inferior de calorías totales y la posible disminución de peso prometida.

Lo malo

El principal error de la dieta Perricone es la no individualización, ya que se propone un plan general para los que deseen adelgazar y verse más jóvenes sin importar particularidades. Se trata de una dieta hiperproteica que puede inducir un gran descenso de peso, sobre todo en aquellas personas que la inician teniendo malos hábitos alimentarios, por lo que puede provocar un efecto rebote.